Recientemente estuve en Madrid y fui a
La Plaza de Toros de Las Ventas porque confieso que para criticar hay que investigar y atestiguar primero , ya que con ello se crean argumentos válidos y no simples falacias. El denominado espectáculo taurino fue escenario de total deshumanización que se aleja drásticamente de
La Tauromaquia de Goya o del amor proyectado en el poema de Federico García Lorca
"Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías". No es lo mismo la metáfora del pincel o de la letra que la estocada vil y la furia desenfrenada de quienes como Atila o Nerón se gozan del sufrimiento de lo vivo sea animal o humano.
Barcelona ha dado ya el primer paso y ¡Bravo por los valientes catalanes!pues a partir del 2012 estarán prohibidas estas corridas que son más que evento cultural un acto despiadado de abierta barbarie. Dirán algunos que es un arte o un acto de gallardía en el que se arraigan las entrañas de la españolidad. Pienso, por el contrario que es más digno el toro quien actúa por su instinto animal, que el torero que se animaliza por la mezquindad de un aplauso. Mi visita a la
PLaza de Las Ventas dejó en mí no sólo un sabor amargo, sino que comprobó mi tesis, cuando uno de los toreros no atinó la estocada y el toro se mantuvo en pie frente a once cuchilladas que éste le propinara en la cabeza sin mediar gesto ni palabara. El mismo público le gritó en medio de improperios su cobardía y le abuchearon hasta la saciedad. Considero como Gandhi que se conoce la grandeza de un pueblo en el trato que den a sus animales y que si lo viéramos desde la perspectiva del toro la postura de miles cambiaría de modo radical. Adjunto esa visión de un bloguero español llamado
José Enrique Vázquez Oria, cuya opinión es precisamente mi sentir. Argumenta tú ahora si estás a favor o en contra de que se prolongue este evento como proclamación de una nacionalidad ancestral o si es una excusa más para el lucro de unos grupos particulares; que sabemos tienen derecho a trabajar honradamente para comer, pero ¡Señores, esto se puede hacer de forma más digna y más humana!.
"Del negro a la luz y la muerte ante mis ojos. Del silencio al bullicio y la sensación de estar muerto. Cornetas y tambores ponen música a la batalla, manos en la boca y el corazón encogido por mi bravura. Sin más amigo entre tanta alma que mi coraje, agarrado bien fuerte a mis ganas de vida, es lo único que me queda. Al otro lado, con su mirada clavada en mi piel gastada, mi verdugo, luchando contra miedos y supersticiones. Sólo vale defenderse, con lo que tengo, mi fuerza, mi empuje, con lo que pueda, pues me llueven de todos lados, lanzas, estoques, dolor y saliva, sudor, sangre que no es mía. Atrás quedaron las mañanas apacibles entre iguales, respirar naturaleza sin temor a nada. Ahora toca luchar por lo digno, proteger cada palmo de mi cuerpo, mantenerse fino en los movimientos, no sucumbir antes de tiempo, trabajar la esperanza para creer en el milagro. Rodeado de bestias, aplausos que no entiendo, muletas de mentira y el rojo carmesí que asoma mi asamenta a la par que mi nervio va fallando, quedando a merced de mi destino. Decidido ya a aceptar la deriva, bebiendo los últmos tragos de existencia, buscando aire donde no queda, así me veo, con la rodilla hincada ante clamor unánime de muerte inmediata, sin más compasión que terminar con tanto sufrimiento, que se hace eterno. Y sucedió, como si nada, sentí el metal frío atravesar mi centro y quede tumbado, todavía consciente, con el alvero en la cara, siendo testigo de emocionados gritos de reverencia, y yo allí tirado, sin vida, intentando recrear verdes prados, mañanas apacibles, días sin crueldad ni espectáculo. Digan a los míos, por mi memoria, que aquí yace, por derecho, la leyenda de un toro digno, no menos bravo, arte para muchos, fiesta para otros, que expiró sonriendo, en paz, sin odios, a pesar de todo…"
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