Domina tus emociones
No sé cuántas veces has estado en reuniones y vives la triste experiencia de ver cómo alguien se sale de control y actúa como si fuera un bebé. El sinsentido domina y la razón se ausenta. La tolerancia y prudencia son, sin duda, aliadas en ocasiones como estas. Denomino a esta gente adultos pequeños. El decir luego que lo sienten; no tiene ya significado cuando vemos cuán poco profesionales e inmaduros son frente a los demás y solo reflejan la poca capacidad para dominar su voluntad. Ya lo dijo Séneca: El dominio de sí, es la verdadera felicidad para una larga vida productiva. Para mejorar nuestra comunicación, comparto diversas recomendaciones. Seguirlas puede ayudar a vivir, convivir y sobrevivir en paz contigo mismo y con los demás. Debemos aprender a combatir la psicosis colectiva que arropa a la sociedad contemporánea y apliquemos el refrán que dice: Si no puedes mejorar el silencio mejor; no digas nada. Respetar al otro es respetarse a uno mismo. Violentarse contra el otro es faltar a los principios más elementales de urbanismo. Hay quienes piensan que la educación la garantiza un grado académico y se olvidan de una actitud positiva, del civismo y de un sinnúmero de cosas que se aprenden en el hogar. Piensa en un consejo, proverbio, refrán, sentencia, versículo bíblico que pueda dar luces a estos adultos que pierden la cabeza tan fácilmente. Hay que educar a los creen que son educados, pero que demuestran poco aprecio a su trabajo, a sus congéneres, colegas o vecinos. Hay que educar a estos adultos pequeños o a estos pequeños grandes con infulas de dioses y labios viperinos. Escribe una carta de recomendación a tus amigos o compañeros de trabajo o de estudios para convencerlos de que dejen fuera cualquier gesto, palabra o acción que pueda atentar contra un ambiente de sana convivencia:





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