ESCRIBE SOBRE TUS SENTIMIENTOS...
Los postulados de la Escritura Terapéutica señalan que escribir sobre nuestros sentimientos liberan la imaginación y ayudan a sanar. Piensa en alguna situación que hayas vivido recientemente, evalúa tu corazón y escribe sobre ello. En días recientes por salud, experimenté una situación de aislamiento. Solamente podía tener cerca: libros, celular, computadora. Ni gente, ni familia, ni animales cerca de mi entorno. Eso me ayudó a descubrir que podemos, si queremos hacer buen uso de la tecnología y humanizarla un poco. Desde el uso de Facetime hasta la lectura de la Biblia digitalizada o el rezo del Santo Rosario y el Angelus en mi Iphone fueron la manera de conectarme con Dios, con mi familia y amigos. Piensa en algo que tú o un ser amado hayan vivido y les haya calado hondo y escribe como catarsis. La frase: "Soy creyente, soy un ser humano, soy valiente" me sirvieron de estímulo. Busca una sentencia o frase que resuma tus sentimientos, luego busca fotos o imágenes que avalen tu pensamiento. La tecnología puede humanizarse, esa frase la reflejo con estas imágenes que hoy comparto con mis seguidores:







LECCIÓN: La tecnología es un recurso útil al servicio del ser humano; es un medio, nunca un fin.
Piensa también en una situación similar a la tuya; ejemplo: Yo en aislamiento por salud; otro en aislamiento por intolerancia política o religiosa. El cuento que incluyo a continuación, de uno de mis autores favoritos, presenta otro tipo de circunstancias, pero el aislamiento, la falta de libertad son factores en común. Hermoso relato.
Durante la dictadura militar uruguaya en 1973, Eduardo Galeano fue
encarcelado y después exiliado. Reconocido por ser uno de los escritores
más influyentes en el periodismo y literatura hispanoamericana, sus
obras relacionan la ficción y la historia con un acentuado reclamo hacia la
clásica “injusticia latinoamericana”.
El relato “Pájaros prohibidos” presenta el tierno encuentro entre un
preso político y su hija durante un día de visita en el Penal de
Libertad, en Uruguay.
Pájaros prohibidos
Eduardo Galeano
Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin
permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro
preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas,
parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.
Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por
tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay,
de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo
rompen en la entrada a la cárcel.
El domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles.
Los árboles no están prohibidos, y el domingo pasa. Didashkó le elogia
la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en la
copa de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:
—¿Son naranjas? ¿qué frutas son?
La niña lo hace callar:
—Ssssshhhh.
Y en secreto le explica:
—Bobo, ¿no ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.
Lee la versión del cuento en formato de cómic.
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